miércoles, 12 de septiembre de 2007

Eduardo Milán

Un poema de Eduardo Milán del libro Son de mi padre (1996)



[Mi padre se llama José. Es viudo…]



Mi padre se llama José. Es viudo
desde los treinta y dos años. Tiene setenta y tres
ahora. Enviudó de mi madre, Elena, que murió
a los treinta y dos años. Comunista, mis tíos, los
hermanos de mi madre y los vecinos de mi padre
decían que era comunista. Toda mi infancia oí
que mi padre era comunista, en la década
de los cincuenta, cuando la influencia americana
--hoy se diría: norteamericana, pero en aquella época
era la influencia americana--, brillaba en los zapatos
de Doris Day, rojos como mi vergüenza, no como mi sexo,
rojos como las recámaras.
Ser comunista en Uruguay en los cincuenta era sinónimo
de ser valiente porque te apedreaban. Hijo de José,
el comunista, huérfano de madre y con conciencia
de que te apedrean, durante mucho tiempo creí que yo era Cristo.
A los cincuenta años mi padre fue a la cárcel, cayó preso.
Apareció en televisión, rapado, alias Jacinto, por vinculación
con el MLN “Tupamaros”. Fue condenado a 24 años de prisión
pero salió a la mitad de la pena, a los doce años, amnistiado.
Esos doce años preso los pasó en el Establecimiento
Penal de Reclusión Militar núm. 1 “Libertad”; digo,
estuvo 12 años preso en “Libertad”. En cuanto a mí,
ya no me fue posible escapar a la poesía.

____________-Eduardo Milán (Rivera, Uruguay, 1952)



1 comentario:

Viktor Gómez dijo...

Este es uno de los precisos y justos poetas justos que no suman, sino multiplican, de los que la lectura cambia nuestros procesos mentales, nuestro mapa de la realidad y del hecho creativo.

Un abrazote,

Viktor